La razón de existir de esta web

Os cuento, que es lo que me impulsó a crear esta página y que espero conseguir con ella.

Mariano Moreno

5/31/20243 min read

Por una mala caída

Creo que todos nosotros, desde los más jóvenes a los más mayores, compartimos una dura experiencia vital y es que hemos tenido que levantar del suelo a alguno de nuestros mayores, ya sean de la familia, conocidos o desconocidos. Yo empecé con mi abuela, seguí con mi madre, luego mi suegra y ahora incluso mi esposa. ¿Solo las mujeres, diréis? Lo mismo es que los hombres mayores de mi familia fallecieron antes de encontrarse en las condiciones de poder caerse.

Pero además, durante casi cuarenta años patrullando por Barcelona, he tenido que acudir a cientos, quizá miles de servicios asistenciales. Cuando recibías por la radio el mensaje de la central “Diríjase a… tal sitio, por persona en interior de domicilio que no contesta”, siempre te temías lo peor. En algunas ocasiones llegabas a tiempo de poder ayudar a levantar, como sabías y podías, a aquella persona mayor caída, entumecida, tan dolorida que se quejaba nada más tocarle. Era algo mucho más común en determinadas épocas, sobre todo de climatología extrema, tanto de frio o calor.

A veces, un vecino o familiar avisaba y tenía llave, pero esperaba a que llegásemos para entrar. Te decían “llevo una semana sin verle… siempre coincidimos en la escalera” o "paso cada semana a verle". Ahora nadie sabe quien vive al lado suyo, ya nadie sabe, ni sospecha, ni le importa si te has caído o no. Otras veces los Bomberos hacían su labor y, en la mayoría de las ocasiones, lo temido se confirmaba.

De todos modos aunque habían fallecimientos que yo diría plácidos, en la cama sin aparente sufrimiento, eran los pocos. En muchos otros podías intuir el padecimiento de aquella persona mayor, sola. Que muchas veces aparecía en el pasillo, cerca de la cama, del WC o de la puerta. Sospechabas, por sus heridas o estado general, que se levantó del sillón o de la cama para ir al baño o avisar a alguien de que se encontraba mal y que entonces sucedió lo más temido: la caída.

Si te daba por realizar alguna pesquisa, podías suponer que existían esas causas “externas”, que si las zapatillas estaban mal puestas, que si lo mismo tropezó con la alfombra, que tenía diez cajas de medicamentos variados en la mesilla, que no se puso las gafas cuando se levantó, etc. Pero ya no importaba mucho, el resultado era el que era, una caída fatal de la que ya no pudo levantarse. La ultima, de muchas otras que no acabaron con ella, pero que poco a poco la pusieron en las peores condiciones para afrontar la que sería la definitiva.

Tras la caída, el golpe en la cabeza o una fractura, sumado el atontamiento propio del impacto, confusión, mareo. Podías suponer que aquella persona si no falleció del golpe, pasó varios días en el suelo, sin poderse poner en pie por su estado físico. Sin alimento, sin agua, sin poder tomar su medicación, sobre el frio suelo, sin apenas fuerzas para poder gritar pidiendo ayuda, haciéndose sus necesidades encima, agonizando y…muriendo en soledad.

Esta es la historia de muchas personas mayores, miles al año, que fallecen en su casa por una mala caída.

Ahora soy yo el adulto mayor en situación de riesgo y que pronto se caerá, pst...de hecho alguna ya he tenido, pero no se lo digáis a nadie. Y por todo lo que he vivido y me queda por vivir, no quiero que un día llame mi vecino porque hace tiempo que no me ve. Por eso he realizado esta página web. Espero que os resulte de utilidad.

Foto. web Facebook de la Guardia Urbana de Barcelona